La mariposa apolo habita las pendientes boscosas de las montañas y los pastos de altura, desde una altitud de 800 metros hasta los 3000, dependiendo de la latitud. Aparece diseminada por las zonas montañosas de casi toda Europa y de Asia, siendo poco frecuente en toda su área de distribución, estando protegida por las legislaciones de casi todos los países en ese área.
Los machos y las hembras son muy parecidos. Las alas son blancas, en las hembras más grisáceas, con dos grandes manchas negras y otras más pequeñas en las alas anteriores, mientras que en las posteriores lucen dos grandes manchas rojas o anaranjadas bordeadas de negro y, a veces, con el centro blanco, y un par de manchas negras juntas en el borde interno. Alcanzan una envergadura cercana a los 8 centímetros.
La mariposa aparece de junio a septiembre en una única
generación, y después de la fecundación, las hembras dejan caer los huevos al
suelo, pero cerca de las plantas específicas que deben servir de alimento a las
orugas, en especial crasuláceas de los géneros Sedum (uva de
gato), Sempervivum (siemprevivas) y Bryophylum (prodigiosa).
Pasan el invierno en forma de oruga, pero sin abandonar el
huevo, que les sirve de refugio. La crisálida se forma en mayo o junio y puede
tardar varias semanas en completar la metamorfosis.
Las orugas son negras, de aspecto aterciopelado, con pelos
cortos que nacen de verrugas y filas de manchas amarillas, anaranjadas o
rojizas en los flancos. Alcanzan los 5 centímetros de longitud.
Se distinguen numerosas subespecies, siendo de interés
particular la subespecie nevadensis, endémica de Sierra Nevada, que tiene
amarillos los ocelos de las alas posteriores.
En: animalandia.educa.madrid.org


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