Un satírido
con una capacidad tal de mimetización que, en estado de reposo, puede pasar
desapercibido al ojo humano, confundido entre las irregularidades de la corteza
de un árbol o entre la hojarasca.
Cuando no
vuela mantiene las alas plegadas, mostrando únicamente el reverso de las
posteriores, tras las que se ocultan las delanteras. Es capaz de pasar de un
rápido e irregular vuelo a la mas absoluta inmovilidad en estado de reposo,
desorientando al observador.
Niko
Tinberger, científico holandés nacido a principios del siglo XX, especialista
en comportamiento animal y Premio Nobel de medicina en 1973, estudió
ampliamente la conducta de este lepidóptero, observando que durante los
días soleados el macho (de tamaño algo menor que la hembra) se coloca en el
observatorio que ha elegido previamente, normalmente en el suelo o a
escasa distancia de este lepidóptero, , permaneciendo absolutamente
inmóvil hasta que detecta la presencia de otra mariposa que, inadvertidamente,
ha invadido su territorio. En ese momento inicia un repentino vuelo en
dirección al invasor. Si se percata de que se trata de un ejemplar de otra
especie probablemente interrumpa la persecución, pero si es una hembra semele
la persigue sin tregua. Si esta opta por pararse, el macho hace lo propio y se
aproxima a pie hacia aquella que, al sentir la proximidad del varón, puede
optar por batir las alas o permanecer inmovil. En cualquier caso, cuando el
movimiento de las alas se interrumpe, el macho comienza a ejecutar una
complicada parada nupcial en la que se pasea en torno suyo, realiza movimientos
espasmódicos con las alas o signos con las antenas, que son respondidos por la
pretendida.
Dentro de
este ritual, Tinbergen descubrió que, en un momento dado, el macho acogía entre
sus alas anteriores las antenas de la hembra, descubriendo posteriormente que
con ello le estaba facilitando a esta la posibilidad de establecer contacto
"olfativo" en una parte de las alas del macho en la que presenta una
mancha oscura de la que carece la hembra.
Si todo funciona a gusto de ambos, se inicia la cópula.
Pero esta actividad exhibitoria no siempre concluye del mismo modo, ya que la
hembra se aparea una sóla vez y el macho, hasta que no es admitido o rechazado
no está en condiciones de saber si su pretendida es virgen.
Analizado este comportamiento por Tinbergen, descubrió que todo el ritual era
de carácter sexual y que el macho de hipparchia semele responde a estímulos
visuales, de tal modo que cuando desde su observatorio descubre la proximidad
de otro lepidóptero, o incluso de otro insecto o ave, se abalanza sobre el
visitante no por instinto territorial o de defensa, sino porque cree
identificar a una posible compañera con la que consumar el encuentro sexual.
Tinbergen y sus colaboradores pudieron certificar la realidad de este comportamiento tras someter en miles de ocasiones a machos de semele al experimento de acercarles mariposas de papel (luego sólo serían meros papeles de diferentes tamaños y colores) sujetas con un hilo a un bastón de aproximadamente un metro de longitud, consiguiendo que los incautos satíridos cayeran en la trampa.
La hipparchia semele tiene unos seis centímetros de envergadura. Al igual que
buena parte de las mariposas del género hipparchia, presenta en el reverso de
las alas tonalidades marrones y grisáceas. El anverso es de color marrón anarajando.
En las alas anteriores tiene dos ocelos oscuros con un punto blanco en su
centro y otro de las mismas características en las posteriores.
Presenta una única generación anual, que vuela durante los meses de verano (de junio a septiembre) por casi toda la Península Ibérica, excepción hecha de la parte suroccidental.
Las orugas, de color blanco amarillentas, se nutren de gramineas.
En: perdidoenelamazonas.blogspot.com
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